Logo Pegaso Sociedad GnosticaSociedad Gnostica Samael Aun Weor

Tradición y Revelación

La Revelación, la Tradición y la Sucesión...

La Revelación es la señal inequívoca de que el Ser Divino que mora en ti, al que humana e imperfectamente representamos en este mundo, te insta a cooperar en la consecución de lo que significa la autorrealización íntima de todas y cada una de sus diferentes partes autónomas y autoconscientes.

El modo en que la Revelación se presenta a cada alma, como da fe la larga y oculta tradición, es siempre diferente y con arreglo a su propia condición psicológica.

Y de la Tradición hay que decir que se expresa externamente cuando son los “hombres” quienes con necedad la imponen para salvaguardar sus intereses egoístas, y es interna cuando es dada por la persuasión misma del espíritu.

Mientras la tradición externa es como un ruidoso río que todo lo arrastra y lo destruye, la tradición interna es, en cambio, una corriente subterránea que, impulsando y reuniendo, construye silenciosamente.

La tradición exotérica junta sus tesoros aquí, en el mundo de las formas tridimensionales, con sus posteriores consecuencias de la pérdida del alma. La tradición esotérica cristaliza todos sus esfuerzos en la preciosa gema de la Piedra Filosofal, que permite al alma existir en ambos mundos: el absoluto y el relativo.

No habiendo interés ninguno por parte de la verdadera tradición al respecto de las ambiciones y temores de este mundo, más que el de seguir aquí un sendero permanentemente probatorio para aquilatarse ante el oro del espíritu, no tiene Sucesión física... No se transmite ni por raza, ni por credo o religión, mucho menos por asuntos políticos o sociales. Habiendo en todo el Universo un orden ya establecido por lo divino, lo humano sólo se sujeta a ello, así consigue existir en armonía. Un día la tradición verdadera volverá a gobernar sobre la faz de nuestro mundo, entonces la Edad de Oro habrá llegado de nuevo.

Rafael Vargas, Javier Casañ, Encuentro con Samael

 

La Revelación Gnóstica

"Indubitablemente, la revelación legítima tiene sus basamentos irrefutables, irrebatibles, en la Auto-Gnosis.

La revelación gnóstica es siempre inmediata, directa, intuitiva; excluye radicalmente a las operaciones intelectuales de tipo subjetivo y nada tiene que ver con la experiencia y ensamble de datos fundamentalmente sensoriales.

La Inteligencia o Nous en su sentido gnoseológico, si bien es cierto que puede servir de basamento a la Intelección iluminada, se niega rotundamente a caer en el vano intelectualismo.

Resultan palmarías y evidentes las características ontológicas, pneumáticas y espirituales de Nous (Inteligencia).

En nombre de la verdad declaro solemnemente que el Ser es la única real existencia, ante cuya transparencia inefable y terriblemente divina eso que llamamos Yo, Ego, mí mismo, sí mismo, es meramente tinieblas exteriores, llanto y crujir de dientes.

La Auto-Gnosis o reconocimiento autognóstico del Ser, dada la vertiente antropológica del Pneuma o Espíritu, resulta algo decididamente salvador.

Conocerse a sí mismo es haber logrado la identificación con su propio Ser divinal.

Saberse idéntico con su propio Pneuma o Espíritu, experimentar directamente la identificación entre lo conocido y lo cognoscente, es eso que podemos y debemos definir como Autognosis.

Ostensiblemente, esta develación extraordinaria nos invita a morir en sí mismos a fin de que el Ser se manifieste en nosotros."

Samael Aun Weor