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“Indubitablemente, la revelación legítima tiene
sus basamentos irrefutables, irrebatibles, en la Auto-Gnosis.
La revelación gnóstica es siempre inmediata, directa,
intuitiva; excluye radicalmente a las operaciones intelectuales
de tipo subjetivo y nada tiene que ver con la experiencia y ensamble
de datos fundamentalmente sensoriales.
La Inteligencia o Nous en su sentido gnoseológico, si bien
es cierto que puede servir de basamento a la Intelección
iluminada, se niega rotundamente a caer en el vano intelectualismo.
Resultan palmarías y evidentes las características
ontológicas, pneumáticas y espirituales de Nous (Inteligencia).
En nombre de la verdad declaro solemnemente que el Ser es la única
real existencia, ante cuya transparencia inefable y terriblemente
divina eso que llamamos Yo, Ego, mí mismo, sí mismo,
es meramente tinieblas exteriores, llanto y crujir de dientes.
La Auto-Gnosis o reconocimiento autognóstico del Ser, dada
la vertiente antropológica del Pneuma o Espíritu,
resulta algo decididamente salvador.
Conocerse a sí mismo es haber logrado la identificación
con su propio Ser divinal.
Saberse idéntico con su propio Pneuma o Espíritu,
experimentar directamente la identificación entre lo conocido
y lo cognoscente, es eso que podemos y debemos definir como Autognosis.
Ostensiblemente, esta develación extraordinaria nos invita
a morir en sí mismos a fin de que el Ser se manifieste en
nosotros.”
Samael Aun Weor
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