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La misión del Gnosticismo en esta época es entregar
el método y los instrumentos de trabajo para la realización,
en cada uno de nosotros, del Hombre interior; de nuestra cooperación
con el Ser dependerá la consecución de este objetivo
trascendental.
El divorcio entre la ciencia y el arte, la filosofía y la
mística, ha provocado el deterioro de esta generación.
No apreciamos la poesía de la naturaleza, la armonía
que emana del universo; así las relaciones humanas se han
vuelto frías: nuestro corazón no se conmueve ante
el dolor humano.
La enseñanza gnóstica se fundamenta en la comunión
entre ciencia, arte, filosofía y mística: trata de
rescatar los valores más elevados del ser humano para poder
comprender que la vida está vacía sino se busca la
trascendencia, la realización del Ser.
Esto no será posible sin el desarrollo de la emoción
superior, que hace más humana la ciencia, sublima el arte,
eleva la filosofía y cristaliza el misticismo.
La Gnosis es la poesía del entendimiento, la rosa de la filosofía,
la luz de la ciencia, la eterna primavera mística.
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